Derby madrileño en la final de Copa 1960 y 1961

En 1903 las autoridades deportivas españolas decidieron crear una competición nacional de fútbol que juntara anualmente a los mejores equipos del país en un torneo disputado bajo el formato de eliminatorias directas al que llamaron Campeonato de España y, que años más tarde, pasó a denominarse la Copa del Rey. Este torneo se convirtió instantáneamente en el más prestigioso que se celebraba en España, condición que mantuvo tal vigencia hasta que en 1928 se creara la Liga.

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El Bernabéu acelera el ocaso del Barcelona

Apenas tres temporadas atrás cuando José Mourinho aterrizó en el Real Madrid, el Fútbol Club Barcelona era un rival al que el madrí no lograba hacerle sombra. Todos los enfrentamientos entre los dos clubes dirigían al aficionado merengue, humillaciones mediante, a forzarlo a reconocer que su equipo no podía arrostrar con mínima esperanza un lance con el eterno rival. A pesar de saldar su primer duelo en clamorosa derrota en la temporada 2010-11, los hombres comandados por The special one en la final de copa celebrada en Valencia hicieron valer una historia que por años estuvo sumergida mientras el Real Madrid se resignaba prácticamente a ser un cómodo sparring del Barça en sus duelos directos. El madrí, mutado en segundón, fijó en esa fecha el golpe de autoestima que marcó el punto de inflexión de un recorrido que cristalizó en la semifinal de copa disputado en el Camp Nou el martes pasado.

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Evo

No he podido negarme a inaugurar mi sección de fútbol con el siguiente video:

 

Evo Morales sufre una dura entrada de un rival durante un partido amistoso de fútbol. La respuesta no se dilata: una coz en las partes nobles que desnorta al jugador contrario. La acción innoble no es sancionada por el adocenado árbitro. El trencilla expulsa a dos jugadores; ninguno de ellos era el presidente.

El dirigente boliviano es de sangre caliente. Virtud o defecto característico de esa parte de la humanidad que ha sido nutrida en la “cultura latina”, y a la que el esclarecido indio aimara pertenece. Cuando la sangre bulle no hay flema que contenga ese impulso veraz, fugaz y, aun así,  siempre censurable.